¿Qué sembramos?
Alexander López
Sabemos que algunos gobiernos pueden producir mucho daño con
acciones realizadas aparentemente con la mejor intención. Sucede que sus
ofertas demagógicas entusiasman a sectores numerosos y encandilan a los más
necesitados. Esto refiere a escenarios que se han repetido en la historia
cuando ciertas fuerzas e ideologías políticas ejercen el poder de una manera
desenfrenada y luego dejan a las sociedades en la miseria, no sólo económica
sino también cultural y moral. Ocurren crisis
que en algunos casos devienen en tragedias como las que se han materializado
después de experiencias inicialmente exaltadas como muy positivas.
Que quede claro que es imposible justificar las violaciones
cometidas por los gobiernos de corte militarista y fascista que suelen
establecerse en los casos descritos. Al contrario, tenemos que rechazar todo abuso contra los
derechos humanos. Pero en base a la verdad histórica nos corresponde decir que
lo que sucede en esas situaciones es en parte consecuencia de lo que se ha
sembrado, en ocasiones ante la mirada indiferente de muchas personas.
Los pueblos no deben tolerar que nadie se extralimite en su
actuación política, aunque se exprese con
un lenguaje popular y en nombre de la redención social. Tengamos presente que los
abusos contra las personas, las leyes y las instituciones tienen graves
consecuencias. Después, de nada vale echar la culpa a entidades como la derecha
y el imperialismo. No hay duda de que frecuentemente estos encarnan
actores que incurren en grandes desmanes.
Pero no debemos olvidar que quienes siembran las tragedias también deben
afrontar el juicio de la historia. Lamentablemente en algunos casos los protagonistas
de los gobiernos engañosos se retiran a los cuarteles de invierno como héroes,
cuando en realidad contribuyeron a que se diera la calamidad que después sufre
el colectivo. Tenemos que estar alertas.
El sentido de estas reflexiones es llamar la atención hacia
lo que se pudiera estar sembrando aquí y la responsabilidad que nos corresponde
a cada uno de los ciudadanos venezolanos. Formamos parte de una sociedad y tenemos
que reconocer que los pueblos pueden equivocarse, pero también pueden
rectificar.
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