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viernes, 21 de diciembre de 2012

Artículo 21 de diciembre de 2012


Nueva era





Alexander López
@lopezalexucv



Nos aproximamos a la Navidad y al fin del año 2012. Ya se siente el espíritu de estos días festivos. Pero además estas fechas están marcadas por un difundido fin de los tiempos que, según algunas interpretaciones,  se insinuaría en el Calendario Maya. Debo anotar que ya muchos expertos se han hecho aclaraciones, según las cuales se trata más bien del fin de una era y el comienzo de otra. Si es así el cambio debe promover en el ambiente iniciativas por la paz y expectativas de renovación universal. El día clave es justamente el 21 de diciembre de 2012.

“A la salida del sol el 21 de diciembre de 2012 — por primera vez en 26,000 años— el Sol sube en conjunto a la intersección de la Vía Láctea y el plano de la eclíptica, describiendo en el cielo una gran cruz de estrellas y planetas. Esta cruz cósmica es considerada una encarnación del Árbol Sagrado, El Árbol de la Vida — un árbol recordado en todas las tradiciones espirituales de todo el mundo”, afirma Carlos Barrios un anciano conocedor de estos testimonios.

Prefiero ciertamente las interpretaciones que hablan de un nuevo ciclo entre otras cosas porque nos ayudan a tomar conciencia del transcurrir del tiempo, con sus nuevas fases que afectan todas las cosas, incluyendo al ser humano. También las prefiero porque me motiva a preguntarme por mi vida en esa nueva fase de la conciencia universal. ¿Voy a estar a la altura de ese reto cósmico?

Igualmente valoro lo que esta visión significa para los pueblos y en nuestro caso específicamente para el pueblo venezolano. Independientemente de las diferentes interpretaciones sobre el Calendario Maya, creo evidente que Venezuela nos está proponiendo cambios. Es perceptible la definición de nuevas responsabilidades y desafíos en la vida social en general, en la cultura, en la educación, en lo político. Si ciertamente estamos ante una nueva etapa del desarrollo humano, es este pues   el marco apropiado para desear felices navidades a todos los lectores. Feliz Navidad y Feliz Nueva Era.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Artículo 2001 13 de diciembre de 2012


La política hoy




Alexander López
@hotmail.com

En estos tiempos tan complejos nos preocupan temas inmediatos como la inseguridad y la inflación. Pero también otros asuntos no tan evidentes como la imposición de los llamados consejos educativos. La inseguridad y la inflación son primordiales porque se relacionan con necesidades ligadas al mantenimiento primario de la vida de las personas y grupos.   En cambio los consejos educativos son vistos como una posible perturbación  de  la educación de los niños y  como un peligro de adoctrinamiento. Ambas temáticas son muy actuales y relevantes.

En ocasiones escuchamos a algunas personas que quisieran desligarse de la política para atender  necesidades como las mencionadas. Si nos fijamos bien notaremos que en el fondo no se refieren a la política propiamente, sino a deformaciones que en vez de resolver los problemas los eternizan. La solución de los problemas de la sociedad requiere actuar en forma consistente desde diferentes esferas de la vida social. Pero el factor unificador es la política porque desde ahí se enuncian programas, se otorgan recursos y se materializan las acciones. Los ciudadanos como políticos podemos intervenir en la construcción de alternativas.  Como  electores, funcionarios o analistas, tenemos la posibilidad de ejercer el poder ciudadano que debería ser el más importante en cualquier sistema político.

Entonces no perdamos de vista la complejidad de los tiempos actuales; tengamos muy presente que un problema puede ser complejo, pero eso no significa que no se encuentren soluciones. Lo importante es la disposición para hallarlas. Aquí viene el punto que considero clave: la política es un instrumento formidable para  tomar las decisiones colectivas que nos ayuden a superar las necesidades. Nos permite entender la relación de nuestros actos con la participación de las otras personas. Por eso para concluir les  invito a considerar que este 16 de diciembre tenemos la oportunidad de ejercer nuestro derecho político para elegir a gobernadores y diputados regionales. Vale la pena participar porque al ejercer el derecho a elegir  contribuimos a la búsqueda de soluciones para los problemas que nos afectan. En medio de la incertidumbre nuestro voto representa un valor positivo.  

Artículo 2001 6 de diciembre de 2012



    El salario de los universitarios




Alexander López
@lopezalexucv

Actualmente se está discutiendo un contrato colectivo único para el sector universitario. Considero que es una iniciativa positiva, aunque hay aspectos controversiales, como el que se dejen de lado las Normas de Homologación y se margine al gremio más representativo del sector profesoral.

Entre los varios temas que se han reseñado hay uno que llama la atención: la homologación de los beneficios para los trabajadores. La homologación consiste en fijar beneficios iguales partiendo del principio de que todos tienen las mismas necesidades y de que el trabajo realizado tiene el mismo valor. No es verdad que todos tienen las mismas necesidades ya que estas no se determinan  exclusivamente en base a patrones inalterables como puede ser lo biológico, sino que en muchos casos se moldean de acuerdo a la subjetividad de los individuos y grupos.  En cuanto al trabajo, estamos de acuerdo en su valoración universal, pero eso no autoriza  a desconocer que la labor de un obrero, de un empleado administrativo y de un profesor investigador es muy diferente. También es distinta la formación de cada uno; lo mismos e puede decir de la inversión material y humana que realiza cada persona.

No se puede ignorar el significado de la contribución del docente en una institución educativa, en donde asume la responsabilidad rectora. De la misma manera sería absurdo desconocer el lugar de los médicos en un hospital o el de los militares en su recinto. Se debe hacer un esfuerzo para que el salario refleje la formación y las funciones del trabajador; debe igualmente reflejar la inversión cultural y material que la institución impone.  El llamado bono      doctoral, por ejemplo, existe por la convicción de que preferiblemente los profesores deben ser doctores y porque las investigaciones enseñan  que la posesión del doctorado es uno de los factores explicativos del rendimiento de estos profesionales.

En conclusión, la estructura del salario de los universitarios debe regirse ciertamente por la equidad, pero también por el aporte y las necesidades de cada uno de los sectores laborales participantes.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Artículo 2001 29 de noviembre de 2012





 Violencia en la escuela




Alexander López

@lopezalexucv


Vivimos en una sociedad en la cual la violencia es algo cotidiano para millones de personas. La sufrimos de una manera directa o indirecta. Hay que insistir que es inaceptable y que ninguna sociedad puede considerarla normal y hasta tolerable. Tenemos que rechazar cualquier forma de agresión contra un individuo o en contra de un grupo social, cualquiera sea la motivación.

Esta semana leímos en la prensa una noticia que evidencia en forma literal hasta donde pueden llegar las cosas. Se trata de la violencia en la escuela, que es un lugar especialmente concebido para que niños y jóvenes aprendan las bases de la cultura que permite la sociabilidad y el desarrollo humano. Fue un desenfreno dirigido contra una maestra enfrente de todos sus discípulos. Fue un hecho que involucró a un alumno y a sus padres. Un cuadro muy triste desde cualquier punto de vista.

Así lo refiere el diario El Universal el 24 de noviembre de 2012, en su edición electrónica:

 “De terror. Así fue la historia que alumnos de tercer grado contaron a sus padres, cuando el jueves por la tarde llegaron a sus casas, después de haber presenciado cómo una pareja, con una navaja y un frasco de ácido de batería en las manos, amenazaba de muerte y golpeaba salvajemente a su profesora, en la escuela María La Riva Salas de Barinas”. 

Ante una situación tan alarmante docentes, representantes y alumnos salieron a la calle a exigir las condiciones mínimas de seguridad para que la institución pueda cumplir su función pedagógica.

Nuestro país pasa por una situación compleja, todos tenemos que ingeniárnosla para encarar los problemas que afectan nuestras condiciones de vida. En medio de esa vorágine es difícil ver la relación entre los diferentes hechos que nos perturban. Pero es tan significativo el tema que nos ocupa que estoy seguro de que si le prestamos la debida atención se convertirá en una prioridad, ya que la violencia en la escuela representa una límite que definitivamente y por el bien de todos no debemos pasar. 

lunes, 26 de noviembre de 2012

Artículo 2001 22 de noviembre de 2012


Tío Pedro



Alexander López

@lopezalexucv

Creo que es la oportunidad de compartir con los lectores esta evocación. Como cuando le  agradecí a mi tío Pedro que aquellas lochas que me regaló. Tengo una imagen lejana de lo que son las lochas porque ha pasado mucho tiempo. Esta noche las humildes monedas regresaron como una riqueza extraordinaria, algo que no se puede contabilizar.

Estoy exactamente frente a una ventana que da hacia donde tú te encuentras, tío, en tus últimas horas. Veo que los espacios son resonancias, presencias. Tengo 8 años. No puedo saber si es normal que los niños guardemos tantos recuerdos, tengo conciencia de mi niñez, de mi manera de hablar, de mi interés por la forma como hablan los adultos, del momento justo de tu muerte. En las noches imagino que un día me descubriré como una persona distinta, no como una persona nueva sino distinta.  

Me pregunto por qué son tan importantes los pueblos en donde vivimos. Salgo a la calle y veo las casas y me emociona ver que hay un orden. Que la casa de Margarita mantiene un nexo comprensible con la casa de Rosa y que la casa de Rosa tiene una relación significativa con  la casa de Olga mi mamá y la de la comadre Carmen. Estoy jugando con Vladimir mi hermano. Somos  muy distintos, siempre competimos por las cosas más extravagantes, como, por ejemplo, cuando nos dividimos los carros por marcas y competimos para ver quién tiene más en el movimiento de la carretera que pasa justo frente a nuestra vivienda. A pesar de las competencias no tengo problemas en reconocer que es muy inteligente. Si es verdad que lo veo como un competidor pero no como un enemigo, ya que además a él le gusta dormir mucho y por lo tanto sin proponérselo me deja el terreno disponible para mis correrías. Le gusta salir a jugar fuera de la casa y tiene varios amigos; yo en cambio no tengo amigos y paso la mayor parte del tiempo descifrando los secretos de la familia y con los portentos.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Artículo 2001 15 de noviembre de 2012


Sócrates




Alexander López
@lopezalexucv

Fue un personaje histórico cuyo nombre escuchamos con frecuencia cuando se habla de política, de ética y de lenguaje. Nació en Atenas y vivió entre los años 470 y 399 antes de Cristo. Junto con Platón y Aristóteles es uno de los tres grandes de la filosofía griega. 

El Sócrates que yo conozco es el que llegó a mí por medio de los diálogos de Platón, como Apología y Critón. Por lo tanto se trata de un personaje. Podemos decir que su mundo es el mundo griego que continuó Platón, el del siglo de Pericles.  

Lo primero que me impresionó de Sócrates fue la relación entre su vida y la ciudad de Atenas.   Estar en el mundo era conjugar su vida interior y su vida social Me pareció que para él vivir tenía un contenido subversivo. Sentía como un mandamiento superior dedicarse al estudio de la filosofía, estudiarse a sí mismo y estudiar a los demás. Con el respeto indoblegable a la verdad este maestro nos enseña una ética ciudadana e intelectual. Cuestionó a quienes abusaban del poder. Lo hizo a través del contacto directo con la gente sin  participar en las asambleas, algo hasta cierto punto clandestino. Su interés era que los ciudadanos conocieran la razón fundamental de la participación política en la democracia ateniense.

En los diálogos Sócrates explica la clave de su proposición. Lo que cuestionaba era una cierta forma de concebir la vida ciudadana que confundía las cosas del Estado con el Estado en sí. Sócrates fue condenado a muerte como consecuencia de sus argumentos.

Como esa sentencia de los hombres era una  injusticia, sus compañeros le propusieron huir y salvar la vida. Pero Sócrates no aceptó esa recomendación para ser fiel a su filosofía política. Ciertamente la condena arbitraria era un acto de corrupción en el plano de las cosas del Estado. Pero el Estado era lo fundamental y por lo tanto la ley tenía que ser acatada.  No traicionó este hombre su compromiso “por miedo a la muerte o a cualquier otro peligro”.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Artículo 2001 8 de noviembre de 2012


Transformación de las universidades









Alexander López
@lopezalexucv

Hoy que se proclama la necesidad de la transformación universitaria, no podemos olvidar que las universidades han estado siempre relacionadas con las transformaciones sociales y han pasado ellas mismas por importantes cambios. Las primeras universidades medievales evolucionaron para dar origen a los múltiples modelos que actualmente existen en el mundo. En América Latina igualmente se han producido cambios que originaron una experiencia propia: la Reforma de Córdoba. Ese cambio institucional ocurrido en 1918 influyó en la formación de la universidad  caracterizada por el llamado cogobierno universitario.

Luego de la Reforma de Córdoba en  América Latina se afianzó la imagen politizada de las universidades, al punto de que en muchos casos estas han llegado a ser consideradas actores políticos y han participado en el debate nacional sobre diversos temas. Ese lugar de lo político ha tenido el efecto positivo de reafirmar el compromiso social de las comunidades académicas. Pero a la vez ha tenido repercusiones negativas ya que, para dar un ejemplo, el presupuesto universitario ha sido manejado por los gobiernos como un instrumento de control más allá de lo propiamente educativo.

Algo importante que podemos concluir es que el papel asignado  a las universidades es parte de una  disposición colectiva, es decir, una construcción social que se forma debido a múltiples influencias sociales y culturales.  Una consecuencia de ver a la universidad como una construcción social es que nos damos cuenta de que las universidades han cambiado históricamente y pueden cambiar otra vez si el colectivo nacional así lo decide.

 Por lo tanto, ningún sector político o ideológico se debe adueñar de la transformación universitaria.  Tienen que participar múltiples factores, entre los cuales está el gobierno; están también las comunidades académicas,  las comunidades organizadas, el sector privado,  otras instituciones nacionales, internacionales y globales, entre otros. Asimismo, en la formación de una nueva universidad se considerarán muchos temas, entre los cuales podemos mencionar el saber universitario y el saber social,  la relación universidad gobierno y universidad y sociedad, autonomía, equidad, servicio comunitario,  multiculturalidad, productividad, globalización, rendición de cuentas   y evaluación.  

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Artículo 2001 1 de noviembre de 2012



Educación para la Libertad




Alexander López

@lopezalexucv

Es este un momento apropiado para recordar los aportes de Paulo Freire, el autor de la Pedagogía del Oprimido. Esta  fue descrita metafóricamente como el sistema bancario de la educación: al alumno se le impone  una condición pasiva; recibe conocimientos y valores que reproducen su situación. Al oprimido se le subordina en un sistema que menoscaba sus capacidades ante el opresor que controla las estructuras de poder. El sistema escolar representa el poder.

Freire llegó a esa idea de la educación por su propia historia personal y por su experiencia educativa en zonas populares de Brasil. Se trata por lo tanto de un acto de conciencia: una crítica completa a los factores sociales y culturales que producen la relación entre dominadores y dominados.
Como salida social y cultural Freire propuso la Educación para la Libertad, en la cual el alumno entabla una relación de diálogo con quienes desempeñan el papel de educadores. La educación liberadora tiene que ver principalmente con la participación en una realidad dialógica en la cual se respeta la dignidad humana y todos aprenden de todos. El oprimido descubre y ejercita su capacidad para transformar su entorno. El poder pasa a ser un factor de liberación a un tiempo del oprimido y del opresor.

En nuestro tiempo la educación para la libertad tiene que partir de un respeto profundo a todas las corrientes del pensamiento; una educación que coloque el acento de nuevo en el tema del diálogo. No es liberadora una propuesta sólo por repetir dogmas revolucionarios. La educación liberadora no se basa en el ejercicio excluyente del poder, en donde tienen voz quienes son capaces de gritar más duro y de coartar la participación de los otros. A propósito del debate sobre los Consejos Educativos, hay que cuidar que estos no deriven en asambleas en donde exista el peligro de la violencia; en un caso tal no habría participación y los padres y maestros no tendrían otra opción que refugiarse en el silencio. Todo lo contrario de la Educación para la Libertad de Paulo Freire.


jueves, 25 de octubre de 2012

Artículo 2001 25 de octubre de 2012



Los Consejos Educativos




Alexander López
@lopezalexucv

La Resolución No. 058 del Ministerio de Educación formalizó los llamados Consejos Educativos, una figura que ha generado críticas en diversos sectores de la sociedad.  Su fundamentación legal se encuentra en el artículo 20 de la Ley Orgánica de Educación de 2009, que establece que la comunidad educativa está formada por padres, madres, representantes, estudiantes,  docentes,  trabajadores  administrativos  y  obreros de las instituciones y educativas. También podrán formar parte de la comunidad educativa personas naturales y jurídicas de afuera de la institución que representen organizaciones comunitarias. La inquietud  surge porque estos Consejos Educativos pasarán a ser los órganos encargados de la dirección de las escuelas y tendrán por lo tanto atribuciones en relación con la programación escolar y los pensuns de estudio. 

Entre las principales críticas que se han hecho están:  1) Fueron creados de una manera inconsulta. 2) Desvirtúan los objetivos centrales de la educación al atribuir a la escuela funciones diversas en la comunidad. 3)Se sustituyen las Sociedades de Padres y Representantes. 4) Se abre la puerta a la politización e incluso a la partidización de la educación.5) Se debilita la institución escolar al asignarle funciones que no se identifican con su objetivo principal que es la formación de los niños. 6) Es una manera de expandir el estado comunal que es una figura no contemplada en la Constitución Nacional.

Como se ve la critica abarca aspectos importantes de la vida educativa y de la vida ciudadana en general. Considero que la preocupación está plenamente justificada ya que la educación es un aspecto muy sensible que atañe directamente a la familia y a su papel en la conducción de la formación de los hijos.  Por otra parte, es importante que las reformas que se hagan tengan siempre presente el fortalecimiento de la escuela, justamente en tiempos como el actual cuando ésta enfrenta grandes retos.  Es necesario que  se abra el debate y se promuevan acuerdos que tomen en cuenta a todas las partes, y que en realidad preserven el lugar preferente de la familia  y su primordial función contralora.

domingo, 21 de octubre de 2012

Artículo 2001 18 de octubre de 2012


El fracaso escolar






Alexander López
@lopezalexucv

El comienzo del año lectivo es oportuno para reflexionar sobre uno de los principales problemas que encontramos en el sistema educativo. Nos referimos al fenómeno conocido como el “fracaso escolar”. Se trata de aquella situación en la que se encuentran los jóvenes que abandonan la escuela sin obtener el título mínimo otorgado por el sistema. Por ejemplo, quienes abandonan sin obtener el título de bachiller. En un sentido funcional, el fracaso escolar se refiere a que la persona se incorpora a la vida adulta sin las competencias necesarias para participar en forma provechosa para sí misma, para su familia y para la sociedad.

El fracaso escolar tiene varias causas. Es importante saber que no depende únicamente del estudiante. También tienen una cuota de responsabilidad los maestros, las escuelas, las familias y la sociedad en general. En muchos casos los jóvenes no sienten motivación para culminar sus estudios porque creen que la educación no es relevante para conseguir trabajo. Esta creencia deja de lado que el estudio es un valor en sí mismo; ignora igualmente que las altas tasas de desempleo juvenil afectan principalmente a quienes carecen de preparación académica y vocacional. Los maestros tienen una gran responsabilidad ya que su papel consiste justamente en transmitir a sus alumnos valores y herramientas. La escuela debe aportar el apoyo institucional que tiene un sentido amplio en la medida en que representa el compromiso de toda la sociedad con la formación de las nuevas generaciones.

La meta actualmente es convertir el fracaso escolar en el éxito escolar. Para alcanzarla es necesario que todos los factores que intervienen (el estudiante, la familia, el maestro, la escuela, la sociedad) mejoren y diversifiquen su contribución. El muchacho da lo mejor de sí y aprovecha las oportunidades. El maestro contribuye con su pedagogía y su ejemplo. La familia acompaña al joven en ese gran esfuerzo. La escuela provee el ambiente y los recursos necesarios. La sociedad apoya efectivamente al joven y a todos los que desempeñan un papel en la solución de este problema reconocidamente vital. 

miércoles, 10 de octubre de 2012

Artículo 2001 11 de octubre de 2012



La Iglesia y el 12 de octubre






Alexander López
@lopezalexucv

El 12 de octubre conmemoramos el primer encuentro entre Europa y los territorios que luego serían llamados América. Se inició la Conquista, que fue la campaña de los españoles para imponer su poderío. Sin desconocer los aspectos cuestionables de esa campaña, creemos que es oportuno valorar el legado de España y Europa. En este caso nos vamos a referir al papel de la Iglesia Católica en la defensa de los derechos humanos.

Sabemos que durante la Conquista se dieron situaciones que afectaron severamente a las poblaciones indígenas. Estas en algunos casos fueron diezmadas por la violencia de los conquistadores. Los indios fueron incorporados a las nuevas relaciones sociales en condiciones adversas y de clara subordinación. Hubo cuestionamientos de su condición humana con la consiguiente eventualidad de la esclavitud.

Aquí es donde sobresale el aporte de la Iglesia a la defensa de los derechos humanos. Se trata del llamado Derecho Indiano que se sustentó en la necesidad de defender el carácter humano de los indios  y extender la evangelización. Lo cierto es que la labor de los misioneros condujo a una corriente del derecho que con el tiempo llegó a ser reconocida en la Universidad de Salamanca. Lo más significativo es que este nuevo cuerpo jurídico sustentó relaciones más simétricas entre el europeo y el indígena, con lo cual se crearon inéditas posibilidades para el reconocimiento social y cultural de los pueblos originarios. Los defensores de los derechos humanos se esforzaron para que se respetara la libre voluntad del indígena en sus relaciones recíprocas con el español. Rechazaron el uso de la fuerza y la esclavitud.

Se sabe que hubo múltiples casos de violación de los preceptos. Pero lo importante es que al indio se le consideró un nuevo cristiano, no se permitió su esclavitud, se le respetó su dignidad. Es justicia hacer este reconocimiento a la Iglesia cuando se publicitan aspectos negativos y se minimiza su contribución, al punto de que no se tiene en cuenta un aporte de tanta trascendencia como el que hemos examinado.


jueves, 4 de octubre de 2012

Artículo 2001 4 de octubre de 2012

Un salto cuántico






Un salto cuántico

Alexander López
@lopezalexucv

El salto cuántico es una noción utilizada en la física para designar  un cambio abrupto del estado de una partícula. Su peculiaridad es que no sigue los preceptos de Newton y la mecánica clásica en cuanto a que los cambios en la naturaleza nunca se dan a saltos.

En el plano social, podemos decir que Venezuela está a punto de dar un salto cuántico en su evolución como comunidad cívica. No es un tema metafísico o teológico aunque tiene que ver con la naturaleza espiritual del ser humano. Cuando digo que el país afrontará un cambio de este tipo quiero significar que nuestra constitución como sociedad progresará rápidamente, lo cual tiene una resonancia en la conciencia sobre lo que somos en el presente.

Concretamente me refiero a las decisiones que tenemos que tomar los ciudadanos como electores el próximo 7 de octubre. Es conocido que atravesamos por problemas muy difíciles que incluyen no sólo males como el desempleo, la inflación, el deterioro de los servicios públicos, sino también desarreglos como la inseguridad, la violencia y la intolerancia. Afortunadamente, prevalece el convencimiento de que tenemos que superar esos problemas. Lo que no tenemos claro es cómo hacerlo; algunos llegan a decir que es necesario pasar por un tiempo de conflictos. Por lo tanto, el reto fundamental es encontrar formas alternativas para vencer los obstáculos que nos agobian y desunen. No es aceptable que sigamos por una senda de hostilidad y de obscenidades como la que hemos transitado.

Estimo que el salto cuántico ya se está manifestando si actuamos convencidos de que somos capaces de hallar nuevos valores por medio del voto. No me refiero a una proposición en particular, ni estoy hablando de una persona específicamente.  Eso es justamente lo que vamos a decidir colectivamente. El cambio cualitativo estará en la conciencia de que lo vivido nos ha  preparado para otros escenarios más allá del 7 de octubre. Imagínense el gran sentido de dignidad que experimentaremos al sabernos capaces de sanar las heridas y reconstruir los lazos con nuestros conciudadanos.



jueves, 27 de septiembre de 2012

Artículo 2001 27-09-2012



  Me quito el sombrero




Alexander López
@lopezalexucv


La forma como se ha realizado este proceso electoral es un factor que tomo en cuenta a la hora de ponderar  mi decisión. Lo primero que observo es que el país va a elegir una forma de vida. Es decir, estamos conscientes de que en Venezuela se están poniendo a prueba muchos aspectos de nuestra cultura cívica; sabemos que los resultados tendrán un impacto en lo personal y en lo familiar. Percibimos que vienen cambios que nos afectarán ya sea que vivamos en un barrio o en una urbanización, en el campo o en la ciudad; ya sea que trabajemos en una fábrica, en una universidad, en una empresa pública o privada, o si estamos desempleados. El otro rasgo es  que la campaña ha sido muy fuerte, muy desigual,  y se han asomado situaciones peligrosas como la guerra sucia, las descalificaciones y la violencia que seguramente buscaban disimular la importancia de este giro histórico.

Henrique Capriles fue el centro de muchas de esas amenazas y descalificaciones, fue atacado verbalmente de la manera más descarada, se le intentó ofender en su condición personal y familiar. Su actividad como candidato fue obstaculizada  de una forma muy temeraria, lo que ha podido provocar incidentes muy graves. La guerra sucia, los saltos de talanquera y la intimidación se hicieron presentes; se temía por  una escalada de estas prácticas malsanas.

La línea de Capriles no cambió. Su relación directa con la gente y su lenguaje mesurado marcaron un  camino que a mí  al principio no  me parecía conveniente. ¿Cómo responder tan cívicamente a quienes utilizan métodos groseros?  Sin embargo, esa forma de convencer en base a argumentos sencillos captó el interés de millones de personas que con su entusiasmo reafirmaron el civismo. De esta manera  Capriles  y los ciudadanos ya han dado una primera e importante lección.

Por lo dicho anteriormente, sin más preámbulos, me quito el sombrero, como  expresión de respeto hacia el candidato y los electores. Se lo han ganado por dar esa oportunidad decisiva a la comunicación  y a la entereza.  

viernes, 21 de septiembre de 2012

Artículo 2001 19 de septiembre de 2012



Las escuelas






Alexander López
@lopezalexucv

Las escuelas abren sus puertas en medio del bullicio de un país dominado por el significado de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Sin embargo, el regreso a clases no puede pasar desapercibido. Primero porque es un acontecimiento fundamental en cada hogar venezolano en donde hay un niño en edad escolar. Segundo  porque las escuelas abiertas siempre nos recuerdan la cercanía de un futuro mejor. Por estas razones es importante que nos detengamos en este acontecimiento que se repite todos los años.

Guardo en mi memoria  el mejor de los recuerdos sobre la Escuela Nacional Aranda y mis maestros. Por eso me pareció lamentable que se dijeran expresiones despectivas para las escuelas en donde nos formamos. La “Aranda”, como le decíamos, contaba con buenas instalaciones, bien dotada, con educadores excelentes a quienes  todavía recuerdo con admiración; una verdadera institución. El mes de septiembre representaba un tiempo maravilloso  y siempre  me preguntaba en cuál de los salones de la vieja casona iba a recibir clases durante el nuevo año lectivo, quién iba a ser mi maestro, quiénes iban a ser mis compañeros de aula, qué actos culturales se organizarían, que excursiones nos propondrían, a parques, viveros o instalaciones deportivas.    Hacíamos filas en el patio central de la Escuela, cantábamos el Himno Nacional y escuchábamos las palabras del Director. En el receso caminaba por los pasillos y dejaba todo lo demás a la imaginación.

Lamentablemente hay temas recurrentes que no se pueden ignorar: la deserción escolar, el alto costo de los uniformes y útiles escolares, el deterioro de los planteles,  los bajos salarios de los maestros y demás trabajadores de la educación, la inseguridad. Tenemos, como sociedad, que encontrar soluciones a estos problemas. Lo ideal es que reciban un tratamiento de Estado, que no dependa del resultado de las elecciones.  Aplaudiré entusiasmado cuando el Presidente de la República llame a reflexionar sobre propuestas educativas que nos unan a todos independientemente de quien gane las elecciones. Sería algo que los venezolanos agradeceremos, y reconoceremos como confirmación de que se aproximan  tiempos mejores.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Artículo 2001 13 de septiembre de 2012


Estas elecciones




Alexander López
@lopezalexucv

Toda la elección es una encrucijada vital en la cual optamos para decidir un destino. Es una situación  humana que nos exige pronunciarnos de acuerdo con nuestros criterios y experiencia.

Todos guardamos en la memoria decisiones cruciales para nuestras vidas. Muchas veces forman parte de experiencias compartidas con familiares y allegados, pero otras veces son momentos que sólo nosotros conocemos y que no hemos compartido con nadie. Estas últimas suelen ser parte de nuestro crecimiento personal en aquellos momentos en los cuales descubrimos motivaciones que nos marcan radicalmente.

Con el transcurso del tiempo empezamos a ver como esas decisiones nos forman y nos comprometen tanto con motivaciones personales como con sensibilidades colectivas. A veces preferimos abstenernos por diversas razones. Debemos valorar el contenido de lo que hacemos ya sea que participemos o no en la formación de las realidades de nuestra comunidad. Lejanos recuerdos me llevan hasta las primeras elecciones de los años sesenta que sirvieron para socializarme en la cultura democrática. Allí aprendí que a través del voto participamos en la escogencia de la persona que va a ocupar el puesto de Presidente de la República. Esperaba el día de las elecciones con ansiedad y me interesaba  saber cada detalle de los resultados. Aunque no entendía bien todo lo que ocurría, si sabía que tenía una importancia enorme y esperaba que pasara el tiempo para depositar yo mismo mi propio voto. Ese tiempo llegó y voté por primera vez, aunque mi candidato no ganó  sentí la satisfacción de haber participado y ser parte de todo aquello.

Hoy nos encontramos ante la responsabilidad de una elección nacional. Al igual que muchas personas creo que estas elecciones son extremadamente importantes. ¿Cuáles son realmente las alternativas en juego? Como esta columna se ocupa de la educación, es pertinente ejemplificar con las escuelas y las universidades.  Cualquiera sea nuestra preocupación debemos apelar a nuestra conciencia,  interpretar con madurez y libertad  para decidir qué es lo más conveniente para todos, justo en este momento de nuestras vidas personales y colectivas.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Artículo 2001 6 de septiembre de 2001



Los bonos Petrorinocos




Alexander López
@lopezalexucv


El pago de las prestaciones sociales y sus intereses debe ser un motivo de satisfacción para todos los trabajadores públicos. Se trata del reconocimiento de un derecho adquirido por el tiempo trabajado y por la no cancelación en su momento de los valores correspondientes. Tiene bases constitucionales  y está establecido en la Ley Orgánica del  Trabajo; honrar ese compromiso es una obligación del Estado venezolano.

¿Entonces por qué se ha formado tamaña controversia alrededor de los llamados Petrorinocos anunciados por el gobierno para pagar los pasivos laborales? Más allá de las presumibles buenas intenciones, se ha incurrido en omisiones que generan más preguntas que respuestas. En primer lugar no era conveniente imponer una forma de pago que desconoce lo establecido por la Ley, y menos si no existe un acuerdo previo con los interesados.  ¿Cuál fue la fórmula utilizada para calcular la deuda? No se puede olvidar que recientemente hubo reclamos porque se planteó el uso de un esquema que desfavorecía a los trabajadores. Se produjo una  aparente rectificación, pero sin un pronunciamiento claro. Por otra parte, el trabajador se entera de lo que le corresponde cuando asiste a un acto en donde se le entrega un certificado. Tiene la posibilidad de reclamar, pero  ¿cómo hacerlo cuando no se conoce la fórmula aplicada para los cálculos? A esto se agrega que son muy pocos los convocados cada semana, de un universo de más de dos millones, lo cual conduce a preguntar cuando van a terminar esos pagos y a quienes realmente van a beneficiar. ¿Superarán las barreras electorales?

Lógicamente, los trabajadores están interesados en que el pago de las prestaciones y sus intereses avance efectivamente. Seguramente están dispuestos a conversar sobre las formas de hacerlo, incluso llegar a acuerdos  que faciliten el cumplimiento de la meta que es que se cancelen esas obligaciones. ¿Entonces por qué el gobierno no convoca a los trabajadores y sus representantes legítimos, saca el tema de la campaña electoral y abre las puertas a la solución de un problema, lo cual será positivo para todos?



lunes, 3 de septiembre de 2012

Artículo 2001 30 de agosto de 2012


Aprender de Amuay




Alexander López
l

Varios expertos internacionales han señalado que vivimos en la sociedad del riesgo.  Alertan sobre las diferentes formas de eventos catastróficos que pueden afectar  la vida de los seres humanos en las sociedades globales.  De manera que básicamente nos están advirtiendo  que debemos estar preparados e incorporar el riesgo  a nuestras vidas, no para aceptar pasivamente las consecuencias negativas de los acontecimientos sino para evitarlas o al menos para reducirlas al mínimo.

Por eso cuando ocurren hechos trágicos como la explosión de Amuay en la Península de Paraguaná, es fundamental que saquemos las enseñanzas para justamente reducir el riesgo presente y futuro. Son muchas las interrogantes y seguramente los expertos reflexionarán sobre estos temas en los días sucesivos.

Nosotros vamos a considerar brevemente el punto de la responsabilidad por lo ocurrido. Todos los que asumen una posición de poder tienen una gran responsabilidad por el resultado de su gestión. Es algo que debe enfatizarse, lo peor que puede pasar es que se le quite el valor correspondiente. Esto lo digo porque existe la tendencia a restarle importancia, en medio de un contexto en el cual se dice que el hecho en cuestión “está politizado”. Cuando se dice que algo “está politizado” se entiende implícitamente que no importa lo ocurrido; no es relevante si se actuó bien o mal, lo que interesa es el impacto político de los acontecimientos. Los funcionarios ven como su responsabilidad desaparece,  reciben el apoyo incondicional de sus jefes y de sus partidos independientemente  de lo que hayan hecho o dejado de hacer. Correlativamente los ciudadanos se dan cuenta de que están en la indefensión,  porque todo se transforma en parte de un trasunto electoral o de poder que en nada beneficia al colectivo afectado.

Los ciudadanos tenemos que aprender que es imprescindible preservar el valor de la idea de responsabilidad  del funcionario, que tiene bases legales y morales. Es decir, quien   no cumpla con las obligaciones inherentes a su cargo debe asumir las consecuencias. El colectivo – que somos todos- debe ser protegido y tiene derecho a reclamar.

sábado, 25 de agosto de 2012

Artículo 2001 23 de agosto de 2012


El derecho a la educación




Alexander López


La Constitución Nacional garantiza el derecho a la educación sobre la base de su  carácter fundamental y prioritario para cualquier sociedad.  Igualmente la Ley Orgánica de Educación reafirma este postulado y resalta la importancia que tiene para el desarrollo integral de cada persona. El derecho a la educación también tiene bases en tratados y acuerdos internacionales. Se trata de uno de los principios más reconocidos, al punto de estar contemplado en marcos institucionales con una larga tradición como la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

La educación es muy importante porque posibilita y potencia el ejercicio de otros derechos. Tiene un impacto inmediato en el acceso a la cultura y a la información relevante para el mejoramiento de las condiciones de vida de la persona y su grupo familiar.  Igualmente da herramientas al individuo para llenar de contenido su vida ciudadana. Una persona educada puede ser crítica frente al Estado y los diferentes niveles del Gobierno (nacional, regional y local). Es por consiguiente un factor importante para el ejercicio de los derechos políticos de la persona, lo cual es clave en una sociedad democrática.  

Simplificando, el derecho a la educación contempla al menos dos dimensiones. En primer lugar,  el Estado tiene la obligación de garantizar el acceso de todos los ciudadanos a los recursos educativos de la sociedad. En el caso venezolano la Constitución establece la obligatoriedad  de la educación hasta el nivel medio diversificado y la gratuidad hasta los estudios de pregrado universitario. Pero debemos subrayar que el derecho a la educación implica también el respeto por parte del Estado a la libertad que tienen el individuo y los padres  a escoger el tipo de educación, como por ejemplo, estudiar  en una escuela privada o en una escuela católica.

Como vemos, nos estamos refiriendo a un asunto muy delicado que obliga a reconocer los intereses legítimos del Estado y del individuo y la familia. En una sociedad democrática tenemos que estar preparados para debatir y alcanzar consensos para que el derecho a la educación sea una realidad vivida.

sábado, 18 de agosto de 2012




EL PRINCIPIO LEGAL QUE REGULA LA RELACION ENTRE LAS UNIVERSIDADES Y EL GOBIERNO EN ESTADOS UNIDOS




                                                                     
     Alexander López


El sistema universitario de Estados Unidos es sin duda uno de los más estudiados del mundo. Esta atención es perfectamente explicable por el éxito que se le atribuye y la gran influencia que tiene sobre otros modelos educativos. Sin embargo, hay aspectos que no se conocen suficientemente, aunque son importantes para entender la articulación y significado del entramado institucional en ese país. Una dimensión que vale la pena examinar es la base legal que permite el funcionamiento del muy variado y amplio sistema de educación superior. En esta aproximación tendremos presente en todo momento el contexto histórico de formación de la cultura estadounidense, ya que allí se encuentran algunas de las claves que nos ayudarán a hacer una mejor interpretación. Como dice Luther S. Luedtke (1990) en los años primigenios se revelaron tanto los rasgos de unidad como de diversidad que luego serían señalados como inherentes a esta nacionalidad.

No cabe duda de que los fundamentos del carácter de un pueblo se forman mucho antes de que estos lleguen a ser reconocidos conscientemente. La cuestión del carácter estadounidense distintivo fue discutible durante los primeros 100 años de la nación, y lo fue aún más, después de la colonización que tuvo lugar en los albores del siglo XVII. Los primeros constructores de asentamientos, en su mayoría británicos, se consideraban a sí mismos como colonizadores y como una extensión de sus respectivos imperios europeos. No fue sino hasta principios del siglo XVIII cuando su interés patrimonial y de sobrevivencia en la nueva tierra, aunado a su gran distancia geográfica, comercial y emocional con respecto a Europa, los indujeron a concebir el sentimiento de una sociedad distintiva por separado (Luedtke, 1990: 11).

Siguen a continuación algunas notas sobre la relevancia de estudiar las bases legales de la educación superior en Estados Unidos. Bien vale la pena el esfuerzo de sistematizar información y el trabajo de revisar su historia y su significado.

Este artículo examina las bases legales de uno de los sistemas de educación superior más importantes del mundo. Sin duda alguna constituye un paradigma y por lo mismo influye en la formación de conceptos y prácticas en otras partes. América Latina y Venezuela en particular han tenido una relación muy estrecha con el sistema de educación superior de Estados Unidos. Un gran número de profesionales de la región han realizado estudios en ese país. La práctica enseña que el  aprovechamiento de las experiencias en otros contextos educativos requiere el conocimiento sistemático de las novedades para seleccionar y adaptar adecuadamente.

Además es muy importante conocer las formas educativas de otros países y ser capaces de analizarlas comparativamente. Ese esfuerzo de aprender de las experiencias internacionales ayuda a formar uno de los atributos más valorados de un ciudadano de hoy, cuando es aceptado el carácter internacional y global de la cultura humana.

Para responder parcialmente al requerimiento anterior, este artículo esboza una visión sociológica del principio legal que regula la relación entre las instituciones de educación superior y el gobierno en Estados Unidos. Resulta pertinente delimitar qué se entiende por el principio legal en este caso. Principalmente nos referimos a una noción que incluye: 1) las bases históricas y culturales de la relación entre las instituciones educativas y el gobierno, 2) fuentes fundamentales de la legislación aplicable a la educación superior, y 3) tendencias visibles en el marco legal.

Se abordará principalmente el tipo de relación que establecen los colegios y universidades de Estados Unidos con  la sociedad y particularmente con el gobierno. La llamada dicotomía público-privado   constituye un punto clave de las bases históricas y culturales de esa relación. Luego veremos como toma ascendencia el peso del financiamiento superpuesto a las determinaciones de la propiedad. Se tomará en consideración la noción de autonomía universitaria que si bien se considera uno de atributos más preciados de las instituciones, también comprende la obligación de ser relevantes y prestar un servicio a la comunidad.

Comenzaremos con una reseña histórica de las instituciones universitarias en Estados Unidos. Seguidamente se discutirán tópicos ligados a los diversos momentos en los cuales las universidades definieron nuevos vínculos con la sociedad y con el gobierno. Esto se refiere tanto a acontecimientos históricos importantes como a las fuentes legales que rigen la educación superior. El artículo culmina con una síntesis de las corrientes actuales, interpretadas desde la perspectiva de la relación entre las instituciones y el gobierno.


LA TRADICION HISTORICA DE LA EDUCACION   SUPERIOR EN ESTADOS UNIDOS


Estados Unidos tiene una tradición muy específica y reconocida en materia de educación superior. El origen de esta tradición se remonta a los tiempos de los pioneros que se establecieron en Nueva Inglaterra para vivir según sus propios patrones de vida. La comunidad de valores constituía la inspiración para todas las iniciativas de esos primeros pobladores. La fuerza religiosa unificaba y movía la acción de los puritanos[1] que poblaron los territorios de lo que en el futuro llegaría a constituir la nación.

Ese espíritu religioso desempeñó el papel principal en la fundación del Colegio Harvard en 1636[2]. El propósito que guió a los fundadores era establecer una institución que preparara a los jóvenes para la vida secular basándose en la tradición de los estudios liberales. Por supuesto, en concordancia  con el ambiente religioso de la época Harvard también cumplió la función de formar a los futuros clérigos para llenar las necesidades de la comunidad religiosa. La educación en general se concebía como un medio para aumentar las potencialidades del individuo en la comunidad (Cremin, 1970).

Las instituciones educativas tenían un carácter religioso: esto quiere decir que se vinculaban a una denominación específica. En ese sentido las nuevas instituciones intentaron reproducir las características de los colegios británicos. Sin embargo, es importante advertir que esa traslación se hizo de acuerdo con  las condiciones específicas de las comunidades en formación. En sus comienzos, el Colegio Harvard fue una organización monolítica bajo la preceptoría de la ortodoxia  de la iglesia calvinista[3].

En general, como dice Joel Spring (1986) el objetivo fundamental de la educación era mantener las creencias religiosas protestantes y facilitar la estabilidad social. En este sentido es necesario subrayar  que existió una estrecha relación entre la educación impartida y la necesidad de apoyar un determinado orden, que efectivamente  guardaba correspondencias en lo social y en lo religioso[4].

Sin embargo, estos cimientos educativos tuvieron un carácter particularmente unitario debido a que Harvard fue fundada cuando una sola fuerza teológica y religiosa dominaba la vida de Nueva Inglaterra. Según  Richard Hofstadter y Walter Metzger (1961),  en ese tiempo no se percibía aún una justificación para la libertad académica. La ausencia de desacuerdos sobre el tema educativo se debió justamente a la unidad religiosa. Según estos autores, la libertad académica está relacionada históricamente con la existencia de una diversidad intelectual y eso no existía todavía[5].

El siglo XVII dejó una marca en la formación de la cultura académica. Según Spring (1986) en este siglo tuvo lugar una revolución cultural que trajo dos grandes manifestaciones. La primera fue la convicción de que la libertad de pensamiento era esencial para el desarrollo de la sociedad. La segunda fue el desarrollo de una conciencia acerca de las condiciones sociales que afectaban el desenvolvimiento de la vida intelectual. En general esto creó el ambiente para el desarrollo de una escuela de filosofía moral que daría sus  frutos más importantes en el siglo XIX.

En el siglo XVIII se produjo otro cambio en la orientación de las instituciones de educación superior. Ese cambio significó la introducción de nuevas actitudes en la vida de Harvard, en donde germinó una tendencia hacia la tolerancia y la convivencia. En general, las instituciones educativas se regirían por un patrón de tolerancia. Las innovaciones educativas de Nueva Inglaterra constituyeron influencias culturales para otras provincias (Grob y Billias, 1987).

Ya para mediados del siglo XVIII se advierten las características propias del sistema de educación superior de Estados Unidos, bien diferenciado de  los sistemas de otros países, inclusive del británico. De acuerdo con  Hofstadter y Metzger (1961), los colegios estadounidenses agregaron a la tradición educativa varios rasgos en lo académico y en lo administrativo. En primer lugar, en cuanto a la tradición religiosa, instituyeron un nuevo patrón de apoyo privado con una dosis de supervisión del Estado. En segundo lugar, los colegios de Estados Unidos evitaron establecer una marcada relación con la formación de profesionales, y le dieron prioridad a los estudios liberales. En tercer lugar, el gobierno de los colegios fue ejercido por un consejo de directores externos a la comunidad académica. Estos rasgos se mantienen en alguna medida, muy especialmente el último relacionado con el gobierno por un consejo de directores externos.

La nueva configuración de los gobiernos de los colegios se originó en la representación interreligiosa con la inclusión de miembros de diferentes iglesias, así como representantes de los gobiernos estadales en los consejos directivos. Ninguna secta era suficientemente fuerte para imponer una supremacía. Como se dijo anteriormente, esta forma de organización surgió de las propias condiciones históricas, no fue prevista en ningún momento por los fundadores de las instituciones educativas.

En el Colegio Princeton (1746)  ya se puede observar el patrón de gobierno característico de los colegios privados en Estados Unidos: control a través de un consejo de miembros no residentes y no académicos; la presencia de consejeros clérigos, ya sea en igual número que los laicos, ya sea en número mayor; una afiliación religiosa de algún tipo pero con la participación de estudiantes de otras sectas. Se nota también la presencia ocasional de representantes del estado en los consejos directivos y en algunos casos el apoyo financiero público (Hoftadter y Metzger, 1961).


         LA CULTURA COMO FUENTE DEL MARCO LEGAL

El marco legal es una expresión de la cultura y es clave para entender el tipo de autonomía que recibe una institución dada. Como se sabe, los colegios nacieron como instituciones autónomas en sus relaciones con el gobierno. Durante muchos años el tema de la interferencia por parte de la iglesia u otra institución privada no tuvo una gran relevancia ya que en la cultura no se planteaba una disputa con respecto al control de las instituciones educativas. La defensa de la libertad académica y administrativa  se trasformó en un tema candente a medida que la relación de las instituciones educativas y la sociedad (particularmente los estados) se hizo más compleja y ya los patrones iniciales de relación no se adecuaban suficientemente a las nuevas situaciones (Hoftadter, Miller y Aaron, 1967; Rogers, 1958).

En vista de la importancia de las fuentes normativas es conveniente presentar una visión general del modelo legal que rige la educación superior en Estados Unidos. Empezamos con la necesaria aclaratoria de que en ese país no existe un cuerpo especial de leyes dedicado exclusivamente a la educación superior, como si existe en muchos otros países, particularmente en la tradición latina. En Estados Unidos la ley de educación superior está expresada en la Constitución Nacional y en las constituciones estatales. Además hay otros          cuerpos normativos en diferentes niveles (federal, estadal y local), que norman de alguna manera y hasta cierto punto a los colegios y universidades.

Durante muchos años ese marco legal tuvo un carácter muy diferente de lo que hoy conocemos. Desde los tiempos de la fundación de los primeros colegios, el ambiente académico fue valorado por tener un carácter muy especial. Se le consideraba delicado y complejo. Por lo mismo debía estar en manos de personas especializadas. Por ello se pensaba que debía haber un mínimo de regulaciones y requerimientos oficiales para interferir lo menos posible con el desarrollo académico y administrativo de los colegios.

Según William Kaplin (1980), en la pasada generación, algunos hechos de singular importancia y en general las cambiantes circunstancias causaron una revolución en la relación entre la academia y la ley. El gobierno federal y los gobiernos estadales se involucraron en la educación superior, creando muchos requerimientos legales y nuevos desafíos institucionales. Los estudiantes, los profesores y los empleados, así como miembros de la comunidad, se sienten más inclinados y más aptos para desafiar legalmente a las instituciones y sus representantes.

En los últimos cincuenta años se ha visto un aumento dramático en el número, tamaño y variedad de los colegios y universidades. La población académica ha cambiado debido al crecimiento de la comunidad educativa y la diversidad de las fuerzas sociales, económicas y étnicas que han entrado a formar parte de la vida educativa en todos los niveles (Jonhstone, 1991; Altbach, Gumport y Berdalh, 2011).

Además, las universidades tienen que responder a las necesidades de los gobiernos e instituciones privadas en diferentes campos del conocimiento (Powers y otros, 1988). Existen muchos proyectos de investigación y programas educativos financiados  o promovidos por el gobierno. Al mismo tiempo, hay que tomar en cuenta la tradición de las fundaciones privadas  (como la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller) que desde hace mucho tiempo han apoyado el crecimiento de la educación superior. Estas instituciones distribuyen los fondos de acuerdo con criterios propios, lo que a la larga puede representar un freno a la libertad académica en el sentido tradicional (Johnstone, 1991).

Según Michael C. Smith y Richard Fossey (1995),  las instituciones de educación superior han atravesado  lo que puede considerarse una explosión de asuntos legales. Se ha asistido a acciones de desobediencia intencional como las protestas en contra de la guerra de Viet Nam y la lucha por los derechos civiles.  Las relaciones con el gobierno se han complicado notablemente. Han aparecido nuevas formas de crímenes que se unen a las ofensas tradicionales. Por ejemplo, el crecimiento de los fondos federales ha creado nuevas oportunidades para fraude y abusos. Esto ha hecho que las universidades tengan que desarrollar métodos más afinados para el control de las actividades de investigación. El gran aumento de los delitos relacionados con computadoras ha exigido formas más elaboradas de aplicar la ley. Igualmente las cortes están más inclinadas a considerar la responsabilidad de los colegios y universidades en daños causados por delitos cometidos en las sedes académicas.

Otro importante factor ha sido el desarrollo de los movimientos sociales y políticos, especialmente aquellos movimientos relacionados con los derechos civiles. En este renglón hay que resaltar el movimiento de la minoría negra y en general la ampliación de las oportunidades educativas para todos los sectores. La fuerza de estos movimientos ha inspirado leyes que inciden en la actividad educativa. Las propias instituciones han organizado sus estatutos para cumplir con exigencias más amplias que revelan la cultura política de un tiempo.

A los movimientos civiles, de gran fuerza a partir de la década de 1960, se ha unido más recientemente el fervor de la lucha por la diversidad institucional y cultural. Aquí hay que mencionar en primer lugar los distintos movimientos feministas y las luchas de los homosexuales. También hay considerar la presencia de una mayor diversidad étnica y cultural que ha traído como consecuencia demandas importantes no sólo en cuanto al acceso a la educación sino también con respecto al tipo de educación y la orientación de los programas. Estas luchas conducen a cambios significativos, los cuales se revierten en programas y regulaciones que las instituciones deben seguir.

Sin duda, ha habido una expansión muy notable de los asuntos legales en la vida de los colegios y universidades en Estados Unidos; han aparecido nuevos tópicos que representan problemas legales muy importantes para las instituciones (como por ejemplo, tópicos relacionados con inmigración, acoso sexual, condiciones de contratación de los profesores, discriminación en el trabajo, diversidad cultural, uso de las computadoras, etc.). Esto ha evidenciado la necesidad de dirigir la atención hacia estas situaciones inéditas, por lo cual se ha extendido la opinión de que el papel de la ley en las instituciones de educación superior se ha convertido en algo muy oneroso. Pero, según Kaplin (1985), no es suficiente si la evaluación se detiene sólo en los aspectos financieros, el tiempo y el papeleo que obviamente conlleva la acción judicial. Considera el autor que es necesario entrar a considerar la naturaleza y    pertinencia de las disputas.


FUENTES DE LA LEGISLACION APLICABLE A LA EDUCACION EN ESTADOS UNIDOS

En esta sección presentaremos una visión muy resumida de las fuentes tradicionales que en conjunto pueden considerarse como la Ley de Educación Superior en Estados Unidos. Seguiremos principalmente los estudios realizados por William Kaplin (1980, 1985) quien no sólo ha estudiado el marco legal sino que también ha mantenido una constante actualización de ese marco tan cambiante[6].

Las primeras y fundamentales fuentes de la legislación aplicable a los colegios y universidades en Estados Unidos son la Constitución Federal y las constituciones estadales. Estas establecen la naturaleza y extensión del poder gubernamental. La Constitución Federal no contiene consideraciones particulares relacionadas con la educación superior. Sin embargo, la Constitución Federal establece los derechos y las garantías individuales que son aplicables a todos los ciudadanos, incluyendo naturalmente a los miembros de las comunidades académicas[7]. Por otra parte, la constitución de los estados suelen incluir consideraciones específicas con respecto a los colegios y universidades que pertenecen a sistemas públicos estadales y, en algunos casos, a colegios universitarios municipales. Asimismo, las constituciones estadales pueden establecer departamentos regionales de educación que ejercen cierta influencia sobre la educación superior en general (Campbell y otros, 1980).

Además de las regulaciones que se desprenden de la Constitución Federal y las constituciones estadales, hay otras normativas establecidas por el gobierno federal o por los gobiernos estadales o locales. Estas regulaciones son conocidas como estatutos  o leyes que se aplican a tópicos específicos que afectan la relación entre el gobierno y las instituciones educativas. En el nivel estadal, tenemos los siguientes ejemplos: las leyes que regulan los sistemas educativos estadales, leyes que crean unidades de coordinación institucional en el estado, leyes que regulan la autorización y funcionamiento de las instituciones. En el nivel federal, tenemos los siguientes ejemplos: los estatutos que regulan las ayudas federales a la educación impartida en los estados  y las leyes generales que se aplican también a otras instituciones (ley de impuesto, leyes relacionadas con los derechos civiles, empleo, etc.).

Las regulaciones administrativas constituyen la fuente legal en  más rápida expansión. Estas directivas, emanadas de agencias del Gobierno Federal o de los gobiernos estadales, establecen particularmente las condiciones para que las instituciones educativas sean elegibles para recibir fondos públicos o para contratar con el gobierno federal. Estas regulaciones son muy importantes debido a que definen las condiciones de participación de las instituciones de educación superior en los programas oficiales. Establecen asimismo los ámbitos de actividad que la instancia gubernamental ha delegado en la institución educativa.

Otra fuente de las regulaciones gubernamentales está constituida por las llamadas adjudicaciones administrativas. Estas expresan la capacidad del gobierno de entrar a considerar asuntos polémicos y tomar decisiones en relación con las disputas en las que participan particulares. Por estas adjudicaciones, el gobierno puede intervenir como árbitro para restablecer las condiciones normales que se han visto afectadas debido a una situación dada, como por ejemplo, en el caso de una disputa sobre discriminación educativa por motivos nacionales o étnicos. Otro ejemplo es la intervención de las oficinas laborales en asuntos relacionados con prácticas discriminatorias en el trabajo.

Las decisiones de las cortes representan otra importante fuente de la legislación que regula la educación superior en Estados Unidos. Estas jurisprudencias se forman cuando las cortes federales y estadales emiten fallos que afectan directamente o indirectamente la educación superior. Estas decisiones tienen una aplicación directa o potencial en el desarrollo de la educación superior y crean lo que se conoce como el derecho común.

Es preciso mencionar las fuentes legales que surgen de la vida universitaria misma. Una de esas fuentes son las regulaciones promulgadas por instituciones particulares con el fin de establecer el patrón de conducta considerado apropiado para la vida institucional. Otra fuente legal que se desarrolla internamente en las instituciones son los contratos institucionales que sirven de marcos reguladores de las relaciones entre la institución educativa y los profesores, los estudiantes, los empleados e incluso con personas o instituciones ajenas a la comunidad académica. Estas se aplican por lo general a asuntos específicos o a tipos de relaciones particulares.

Finalmente se mencionará otro tipo de fuente legal que tiene su origen en la propia institución. No tiene un carácter formal, pero poseen una gran importancia. Aquí debemos situar las costumbres y las tradiciones que caracterizan la vida en los colegios y universidades. Esta fuente tiene que ver con concepciones y prácticas que se consideran apropiadas en el contexto de una institución educativa en particular. Estas regulaciones no suplantan las normas formales sino que las complementan y pueden llegar a ser una guía muy importante para la toma de decisiones.


         LA DICOTOMIA PUBLICO-PRIVADO

Hay un aspecto que ha influido la forma como los colegios y las  universidades son concebidas por el marco legal que las regula. Se trata de la llamada "dicotomía público-privado". En este sentido es necesario aclarar que los primeros colegios no pueden catalogarse como instituciones privadas. La razón para esta afirmación es que durante la colonia no existía una clara distinción entre las esferas públicas y privadas. Resulta sumamente interesante la continuidad existente entre las dos esferas y entre la dimensión personal y colectiva, lo cual es en gran parte aplicable a la educación pero también en un sentido más amplio a lo secular y lo religioso. Esta peculiar situación de la cultura colonial hacía que la comunidad percibiera a los colegios como patrimonios públicos aun siendo privados. Al mismo tiempo, como afirma Jurgen Herbs (1973), el modo de organización de los colegios coloniales se basaba en una participación de laicos y religiosos.

La costumbre y la ley le otorgan consideración diferente a los dos tipos de instituciones. La ley protege a las instituciones privadas del control federal y estadal, mientras que las instituciones públicas usualmente son colocadas bajo el control directo de las autoridades del gobierno, federal, estadal o local. En general, si la institución es pública, los gobiernos pueden alterar, ampliar o cerrar completamente la institución. Al menos en teoría, las instituciones privadas conservan el control de las decisiones que tienen que ver con sus estatutos y con el desarrollo de las actividades académicas.

De acuerdo con William Kaplin (1980), en la práctica el gobierno retiene una gran autoridad para regular las instituciones privadas. Pero es obvio que el gobierno regula menos a las universidades y colegios privados  que a las universidades y colegios públicos. Hay que hacer la salvedad de que las regulaciones federales tienen una cierta diferenciación que se desprende del hecho de que el gobierno federal trata de aplicar sus regulaciones a todas las instituciones por igual, sean estas públicas o privadas.

La dicotomía surgió en un determinado contexto histórico y como parte de una lenta transformación de la cultura. Es decir, la dicotomía no era evidente en los orígenes coloniales de los colegios. Al contrario, como se afirmó anteriormente, existía una cierta continuidad que se reflejaba en la percepción colonial acerca de sus instituciones educativas. Los colegios eran públicos y privados al mismo tiempo.

El célebre caso del Colegio Darmouth  de 1819 es considerado como el punto de referencia para el estudio histórico de la dicotomía público-privado. Este caso se refiere a una histórica decisión de la Corte Suprema de Justicia que trazó la línea divisoria entre las dos esferas. Con su dictamen la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos negó el intento del gobierno del estado de New Hampshire de asumir el control del Colegio Darmouth debido a que esta acción violaría previsiones constitucionales[8].

El rasgo más sobresaliente de la dicotomía pública privada es que las instituciones públicas y sus representantes están sometidos a las disposiciones de la Constitución Federal como funcionarios públicos. La constitución considera que las instituciones educativas públicas son extensiones de la estructura gubernamental. Por lo tanto, la relación entre las decisiones gubernamentales y las decisiones académicas es estrecha. Las instituciones privadas y sus funcionarios tienen una consideración muy diferente. La Constitución no limita sus actividades directamente porque la Constitución de Estados Unidos fue diseñada para limitar únicamente el ejercicio del poder gubernamental.

Por otra parte, la distinción puede influir actos dentro de una institución particular según el tipo de relaciones con las actividades del gobierno. En este sentido resulta sumamente interesante que en algunos casos quien aplica la ley tiene que determinar en qué aspecto la institución expresa una acción privada o una acción pública. De hecho, lo que se discute es el alcance de la influencia pública debido al financiamiento de las actividades docentes y de investigación, o debido a los convenios de servicios o de igualdad de oportunidades. El punto constituye una de las más preocupaciones más recientes y que todavía desvela a quienes dirigen las comunidades académicas.


EL NUEVO SIGNIFICADO DE LA DICOTOMIA PUBLICO PRIVADO

Podemos decir que hay una tendencia a desdibujar la tradicional distinción basada en la dicotomía público-privado. Esto puede deberse al hecho de que las relaciones de propiedad, que estaban en el origen de la distinción, han cedido su supremacía como base de la tradicional heterogeneidad de los colegios y universidades en Estados Unidos. Parece que implícitamente se le ha empezado a otorgar una gran importancia a la fuente de financiamiento en la dirección de los programas educativos, más allá de los atributos asentados en los títulos y en los estatutos.

En este sentido, las instituciones educativas han tenido que admitir la imposibilidad de adelantar los programas académicos con el aporte único de los estudiantes y sus familias. El financiamiento del sector privado puede considerarse insuficiente para las grandes universidades de élite (Clark, 1997). En especial los programas de investigación tienden a ser tan costosos que no se pueden ejecutar sin el apoyo del gobierno federal, estatal o local[9].

Asimismo, los propios requerimientos legales en cuanto a oportunidades educativas y control del rendimiento aumentan considerablemente los costos y responsabilidades dentro de cada institución. Esto, por supuesto, ha multiplicado las fuentes de participación e influencia del Gobierno, abriendo espacio para la aplicación de regulaciones y controles. Del mismo modo, son más numerosas las áreas en las cuales se aplican las regulaciones que anteriormente se atribuían únicamente a las instituciones educativas públicas. Pero debe acotarse que esa influencia del gobierno en el financiamiento de las universidades no ha significado un control focalizado por parte del gobierno federal. Luego del crecimiento del financiamiento público a lo largo del siglo veinte,  la situación actual refleja una gran dispersión y descentralización de los programas gubernamentales con impacto en las instituciones de educación superior (Altbach, Gumport y Berdalh, 2011)[10].

La comunidad circundante, por su parte, tiende a considerarse con más derecho a opinar en relación con los programas y el rendimiento de las instituciones de educación superior, sean estas públicas o privadas. Como contrapartida, las instituciones educativas reconocen que tienen una responsabilidad con sus comunidades y tienden a establecer nexos muy peculiares por medio de proyectos locales y programas de extensión. 
        

CONCLUSIONES

La relación legal de las instituciones de educación superior y su contexto constituye un tema delicado y permanente en Estados Unidos. Pocos perduran tanto en la polémica pública, especialmente en los aspectos de la relación con los órganos del gobierno federal, estatal o local. Sin embargo, más allá de esa permanencia lo más relevante es interpretar la noción histórica de esa relación legal y el marco de autonomía que se le concede a las instituciones.

El marco legal de las instituciones universitarias en Estados Unidos ha cambiado con el tiempo. Es uno de los puntos que se desprenden de las páginas anteriores.  Esos cambios han tenido repercusión en la noción de autonomía y en el concepto de independencia institucional. También ha afectado  la relación entre las instituciones educativas, el gobierno y las comunidades.

Con respecto a la autonomía, en Estados Unidos hay dos visiones. Primero, encontramos a la posición según la cual las universidades y demás instituciones de la sociedad son iguales. Las universidades no pueden escapar a los requerimientos de las leyes de una comunidad democrática. Además, las universidades y colegios cumplen  una función tan importante en las sociedades modernas que no pueden quedar fuera de las regulaciones sociales. El reconocimiento de esa función es suficiente para justificar el apoyo que la sociedad ha brindado a las instituciones académicas, lo cual se manifiesta tanto en apoyo material como político. Pero las universidades y colegios no pueden constituirse en centros de privilegios; como cualquier otra institución son objeto de la  regulación establecida por la sociedad dentro de los límites necesarios. Esta posición contempla un término para su propia aplicación, pues ninguna institución de la sociedad debe ser tan regulada que se menoscaben sus funciones.

La segunda posición considera que las universidades no son iguales a las otras instituciones, por lo tanto no se pueden aplicar aquí criterios generalizados. En particular, las universidades se diferencian de las instituciones gubernamentales. Cada tipo de institución tiene su razón para existir y desarrollarse. Tomando en cuenta los rasgos que son propios de los centros académicos, es muy importante que las universidades no sean reguladas de la misma forma que se hace con el resto de las instituciones sociales.

Lo cierto es que las universidades se encuentran en el centro de esta controversia que a cada momento parece tomar nuevas formas. En Estados Unidos hemos visto como la autonomía se originó como una noción implícita que no se apoyaba en la propiedad de los centros de enseñanza, pues los primeros colegios, siendo privados, constituían un patrimonio colectivo. Luego se transformó en un rasgo ligado a la dicotomía público privado; más adelante, ya en el presente, parece fundarse en la capacidad de las instituciones para la producción académica, una vez que la propiedad ha perdido fuerza como el elemento de distinción.

Las nuevas corrientes de la sociedad insinúan  contenidos para la actividad académica y también para la forma de entender la relación con la sociedad. En la actualidad la concepción que considera a la universidad como una isla de excelencia se ve asediada por muchas demandas que vienen sobre todo de los movimientos sociales y culturales contemporáneos. Todavía muchos académicos conciben a la universidad como un santuario del conocimiento; para ellos la universidad es el campo para el desarrollo de los talentos más brillantes. Consideran que la universidad es el último reducto de la meritocracia. Sin embargo, a estos académicos se les ve, quizás por primera vez en la historia de Estados Unidos, firmando remitidos en la prensa porque las tendencias populares “han invadido el mundo académico y amenazan con degradarlo todo”. Algunos se lamentan pues opinan que ya no se diferencia entre Shakespeare y las formas degradas de la literatura de masas.

Lo que está en juego no es tanto la autonomía universitaria, en el sentido de la relación institucional con el gobierno u otras instancias federales, estatales o locales.  Los académicos tradicionales se levantan en nombre de la propia razón de ser de la universidad, pues según ellos está en juego el principio académico fundamental que es el origen y centro suprahistórico de la educación superior. Para quienes defienden la integridad de la academia, se trata de una experiencia amarga, pues pone de manifiesto el peso de las circunstancias históricas que en este momento están signadas por un cambio de valores muy profundo, cambio que se produce en un contexto donde se pone en duda la supremacía de los grandes valores. La institución educativa y sus funciones no permanecen invariables; naturalmente también se transforman las prioridades para llenar de contenido la experiencia educativa.

Esta es pues una de las grandes fuerzas que tocan muy de cerca la educación superior en Estados Unidos y exigen fundamentalmente que el rendimiento académico y a evaluación de los méritos sigan siendo el centro de las instituciones. Tiene vertientes internas y externas. Tiene un gran poder como para influir notablemente el desarrollo de los programas así como el nexo con el mundo exterior. 


Referencias


Altbach, Philip G., Gumport, Patricia J. y Berdalh Robert O. (2011). American higher education in the twentieth-first century: social, political and economic challenges. Baltimore:  The John Hopkins University Press.     
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               
Campbell, Roald F. y otros (1980). The organization and control of American schools. Columbus: Charles E. Merrill Publishing Company.

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[1] Puritano en Estados Unidos se utiliza para identificar la filosofía religiosa e intelectual que caracterizaba a los primeros pobladores de Nueva Inglaterra (Grob y Athan, 1987).
[2] La fundación de Harvard es reconocida como el primer acto de los colonos luego de arribar  a las nuevas tierras. La donación de dinero y libros hecha por John Harvard permitió a la comunidad dar este importante paso. Es interesante que la creación de Harvard antecedió a la fundación de la escuela que formaría a sus futuros estudiantes (Spring, 1986).
[3] Según Francis M. Rogers (1958), los norteamericanos añadieron algo nuevo a la tradición británica: la noción de igualdad de oportunidades, que se transformaría en uno de las metas de la educación superior en el siglo XX.
[4] Spring  (1988) se refiere a las varias interpretaciones acerca del sentido social de las primeras instituciones educativas: entre quienes observan allí un principio del sistema educativo democratizado y quienes consideran que fue establecido para proteger una configuración social aceptación de una autoridad que no era implícitamente democrática.
[5] Es importante reconocer las diferencias regionales que se manifestaron en la formación de Estados Unidos. Aquí se destacan casos relevantes como la fundación de Harvard y la aparición de tendencias que marcaron la sociedad como un todo. Por ejemplo,  en Nueva Inglaterra se desarrolló un interés muy marcado por el establecimiento de un sistema educativo mientras en Virginia la educación tuvo un carácter secundario, debido a que la vida colonial tuvo el carácter de una empresa basada en la ganancia
[6] También se recomiendan las siguientes trabajos para estudiar las fuentes legales de la educación superior en Estados Unidos:  Kaplan y Lee, 1995; Edwards y  Nordin, 1979; Denesy, 1994; Carey y Craight, 1969; Gladieux y Wolanin, 1976). 
[7] El Gobierno Federal como tal tiene una escasa influencia en la administración de los colegios y universidades. Más importante es la influencia ejercida por medio de  órganos específicos que distribuyen los recursos para la investigación. Por ejemplo, la Fundación Nacional de Ciencias, el Instituto Nacional de Salud, el Departamento de Defensa, el Departamento de Agricultura (Johnstone, 1991: 471.)
[8] En decisiones posteriores de 1923, 1925 y 1927 la Corte reafirmó el precedente de 1819 al limitar  las interferencias gubernamentales en las actividades de enseñanza y aprendizaje (Kaplin, 1980).
[9] Para 1988, el 60 % del gasto en investigación era patrocinado por el Gobierno Federal, de acuerdo con las estadísticas dadas por la Oficina del Censo de Estados Unidos (Johnstone, 1991).
[10] Las diferentes formas de ayuda a los estudiantes universitarios se han transformado en un punto focal de las políticas educativas, lo cual ha hecho aparecer diferentes normativas que se han mantenido en el tiempo. El objetivo fundamental es garantizar el acceso a la educación superior a aquellos jóvenes provenientes de familias que no pueden afrontar los crecientes costos de una educación universitaria.