Seguir a @EspacioGlobalEd Educación Comparada y Global: septiembre 2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

Artículo 2001 27-09-2012



  Me quito el sombrero




Alexander López
@lopezalexucv


La forma como se ha realizado este proceso electoral es un factor que tomo en cuenta a la hora de ponderar  mi decisión. Lo primero que observo es que el país va a elegir una forma de vida. Es decir, estamos conscientes de que en Venezuela se están poniendo a prueba muchos aspectos de nuestra cultura cívica; sabemos que los resultados tendrán un impacto en lo personal y en lo familiar. Percibimos que vienen cambios que nos afectarán ya sea que vivamos en un barrio o en una urbanización, en el campo o en la ciudad; ya sea que trabajemos en una fábrica, en una universidad, en una empresa pública o privada, o si estamos desempleados. El otro rasgo es  que la campaña ha sido muy fuerte, muy desigual,  y se han asomado situaciones peligrosas como la guerra sucia, las descalificaciones y la violencia que seguramente buscaban disimular la importancia de este giro histórico.

Henrique Capriles fue el centro de muchas de esas amenazas y descalificaciones, fue atacado verbalmente de la manera más descarada, se le intentó ofender en su condición personal y familiar. Su actividad como candidato fue obstaculizada  de una forma muy temeraria, lo que ha podido provocar incidentes muy graves. La guerra sucia, los saltos de talanquera y la intimidación se hicieron presentes; se temía por  una escalada de estas prácticas malsanas.

La línea de Capriles no cambió. Su relación directa con la gente y su lenguaje mesurado marcaron un  camino que a mí  al principio no  me parecía conveniente. ¿Cómo responder tan cívicamente a quienes utilizan métodos groseros?  Sin embargo, esa forma de convencer en base a argumentos sencillos captó el interés de millones de personas que con su entusiasmo reafirmaron el civismo. De esta manera  Capriles  y los ciudadanos ya han dado una primera e importante lección.

Por lo dicho anteriormente, sin más preámbulos, me quito el sombrero, como  expresión de respeto hacia el candidato y los electores. Se lo han ganado por dar esa oportunidad decisiva a la comunicación  y a la entereza.  

viernes, 21 de septiembre de 2012

Artículo 2001 19 de septiembre de 2012



Las escuelas






Alexander López
@lopezalexucv

Las escuelas abren sus puertas en medio del bullicio de un país dominado por el significado de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. Sin embargo, el regreso a clases no puede pasar desapercibido. Primero porque es un acontecimiento fundamental en cada hogar venezolano en donde hay un niño en edad escolar. Segundo  porque las escuelas abiertas siempre nos recuerdan la cercanía de un futuro mejor. Por estas razones es importante que nos detengamos en este acontecimiento que se repite todos los años.

Guardo en mi memoria  el mejor de los recuerdos sobre la Escuela Nacional Aranda y mis maestros. Por eso me pareció lamentable que se dijeran expresiones despectivas para las escuelas en donde nos formamos. La “Aranda”, como le decíamos, contaba con buenas instalaciones, bien dotada, con educadores excelentes a quienes  todavía recuerdo con admiración; una verdadera institución. El mes de septiembre representaba un tiempo maravilloso  y siempre  me preguntaba en cuál de los salones de la vieja casona iba a recibir clases durante el nuevo año lectivo, quién iba a ser mi maestro, quiénes iban a ser mis compañeros de aula, qué actos culturales se organizarían, que excursiones nos propondrían, a parques, viveros o instalaciones deportivas.    Hacíamos filas en el patio central de la Escuela, cantábamos el Himno Nacional y escuchábamos las palabras del Director. En el receso caminaba por los pasillos y dejaba todo lo demás a la imaginación.

Lamentablemente hay temas recurrentes que no se pueden ignorar: la deserción escolar, el alto costo de los uniformes y útiles escolares, el deterioro de los planteles,  los bajos salarios de los maestros y demás trabajadores de la educación, la inseguridad. Tenemos, como sociedad, que encontrar soluciones a estos problemas. Lo ideal es que reciban un tratamiento de Estado, que no dependa del resultado de las elecciones.  Aplaudiré entusiasmado cuando el Presidente de la República llame a reflexionar sobre propuestas educativas que nos unan a todos independientemente de quien gane las elecciones. Sería algo que los venezolanos agradeceremos, y reconoceremos como confirmación de que se aproximan  tiempos mejores.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Artículo 2001 13 de septiembre de 2012


Estas elecciones




Alexander López
@lopezalexucv

Toda la elección es una encrucijada vital en la cual optamos para decidir un destino. Es una situación  humana que nos exige pronunciarnos de acuerdo con nuestros criterios y experiencia.

Todos guardamos en la memoria decisiones cruciales para nuestras vidas. Muchas veces forman parte de experiencias compartidas con familiares y allegados, pero otras veces son momentos que sólo nosotros conocemos y que no hemos compartido con nadie. Estas últimas suelen ser parte de nuestro crecimiento personal en aquellos momentos en los cuales descubrimos motivaciones que nos marcan radicalmente.

Con el transcurso del tiempo empezamos a ver como esas decisiones nos forman y nos comprometen tanto con motivaciones personales como con sensibilidades colectivas. A veces preferimos abstenernos por diversas razones. Debemos valorar el contenido de lo que hacemos ya sea que participemos o no en la formación de las realidades de nuestra comunidad. Lejanos recuerdos me llevan hasta las primeras elecciones de los años sesenta que sirvieron para socializarme en la cultura democrática. Allí aprendí que a través del voto participamos en la escogencia de la persona que va a ocupar el puesto de Presidente de la República. Esperaba el día de las elecciones con ansiedad y me interesaba  saber cada detalle de los resultados. Aunque no entendía bien todo lo que ocurría, si sabía que tenía una importancia enorme y esperaba que pasara el tiempo para depositar yo mismo mi propio voto. Ese tiempo llegó y voté por primera vez, aunque mi candidato no ganó  sentí la satisfacción de haber participado y ser parte de todo aquello.

Hoy nos encontramos ante la responsabilidad de una elección nacional. Al igual que muchas personas creo que estas elecciones son extremadamente importantes. ¿Cuáles son realmente las alternativas en juego? Como esta columna se ocupa de la educación, es pertinente ejemplificar con las escuelas y las universidades.  Cualquiera sea nuestra preocupación debemos apelar a nuestra conciencia,  interpretar con madurez y libertad  para decidir qué es lo más conveniente para todos, justo en este momento de nuestras vidas personales y colectivas.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Artículo 2001 6 de septiembre de 2001



Los bonos Petrorinocos




Alexander López
@lopezalexucv


El pago de las prestaciones sociales y sus intereses debe ser un motivo de satisfacción para todos los trabajadores públicos. Se trata del reconocimiento de un derecho adquirido por el tiempo trabajado y por la no cancelación en su momento de los valores correspondientes. Tiene bases constitucionales  y está establecido en la Ley Orgánica del  Trabajo; honrar ese compromiso es una obligación del Estado venezolano.

¿Entonces por qué se ha formado tamaña controversia alrededor de los llamados Petrorinocos anunciados por el gobierno para pagar los pasivos laborales? Más allá de las presumibles buenas intenciones, se ha incurrido en omisiones que generan más preguntas que respuestas. En primer lugar no era conveniente imponer una forma de pago que desconoce lo establecido por la Ley, y menos si no existe un acuerdo previo con los interesados.  ¿Cuál fue la fórmula utilizada para calcular la deuda? No se puede olvidar que recientemente hubo reclamos porque se planteó el uso de un esquema que desfavorecía a los trabajadores. Se produjo una  aparente rectificación, pero sin un pronunciamiento claro. Por otra parte, el trabajador se entera de lo que le corresponde cuando asiste a un acto en donde se le entrega un certificado. Tiene la posibilidad de reclamar, pero  ¿cómo hacerlo cuando no se conoce la fórmula aplicada para los cálculos? A esto se agrega que son muy pocos los convocados cada semana, de un universo de más de dos millones, lo cual conduce a preguntar cuando van a terminar esos pagos y a quienes realmente van a beneficiar. ¿Superarán las barreras electorales?

Lógicamente, los trabajadores están interesados en que el pago de las prestaciones y sus intereses avance efectivamente. Seguramente están dispuestos a conversar sobre las formas de hacerlo, incluso llegar a acuerdos  que faciliten el cumplimiento de la meta que es que se cancelen esas obligaciones. ¿Entonces por qué el gobierno no convoca a los trabajadores y sus representantes legítimos, saca el tema de la campaña electoral y abre las puertas a la solución de un problema, lo cual será positivo para todos?



lunes, 3 de septiembre de 2012

Artículo 2001 30 de agosto de 2012


Aprender de Amuay




Alexander López
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Varios expertos internacionales han señalado que vivimos en la sociedad del riesgo.  Alertan sobre las diferentes formas de eventos catastróficos que pueden afectar  la vida de los seres humanos en las sociedades globales.  De manera que básicamente nos están advirtiendo  que debemos estar preparados e incorporar el riesgo  a nuestras vidas, no para aceptar pasivamente las consecuencias negativas de los acontecimientos sino para evitarlas o al menos para reducirlas al mínimo.

Por eso cuando ocurren hechos trágicos como la explosión de Amuay en la Península de Paraguaná, es fundamental que saquemos las enseñanzas para justamente reducir el riesgo presente y futuro. Son muchas las interrogantes y seguramente los expertos reflexionarán sobre estos temas en los días sucesivos.

Nosotros vamos a considerar brevemente el punto de la responsabilidad por lo ocurrido. Todos los que asumen una posición de poder tienen una gran responsabilidad por el resultado de su gestión. Es algo que debe enfatizarse, lo peor que puede pasar es que se le quite el valor correspondiente. Esto lo digo porque existe la tendencia a restarle importancia, en medio de un contexto en el cual se dice que el hecho en cuestión “está politizado”. Cuando se dice que algo “está politizado” se entiende implícitamente que no importa lo ocurrido; no es relevante si se actuó bien o mal, lo que interesa es el impacto político de los acontecimientos. Los funcionarios ven como su responsabilidad desaparece,  reciben el apoyo incondicional de sus jefes y de sus partidos independientemente  de lo que hayan hecho o dejado de hacer. Correlativamente los ciudadanos se dan cuenta de que están en la indefensión,  porque todo se transforma en parte de un trasunto electoral o de poder que en nada beneficia al colectivo afectado.

Los ciudadanos tenemos que aprender que es imprescindible preservar el valor de la idea de responsabilidad  del funcionario, que tiene bases legales y morales. Es decir, quien   no cumpla con las obligaciones inherentes a su cargo debe asumir las consecuencias. El colectivo – que somos todos- debe ser protegido y tiene derecho a reclamar.