Seguir a @EspacioGlobalEd Educación Comparada y Global: Artículo 2001 30 de agosto de 2012

lunes, 3 de septiembre de 2012

Artículo 2001 30 de agosto de 2012


Aprender de Amuay




Alexander López
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Varios expertos internacionales han señalado que vivimos en la sociedad del riesgo.  Alertan sobre las diferentes formas de eventos catastróficos que pueden afectar  la vida de los seres humanos en las sociedades globales.  De manera que básicamente nos están advirtiendo  que debemos estar preparados e incorporar el riesgo  a nuestras vidas, no para aceptar pasivamente las consecuencias negativas de los acontecimientos sino para evitarlas o al menos para reducirlas al mínimo.

Por eso cuando ocurren hechos trágicos como la explosión de Amuay en la Península de Paraguaná, es fundamental que saquemos las enseñanzas para justamente reducir el riesgo presente y futuro. Son muchas las interrogantes y seguramente los expertos reflexionarán sobre estos temas en los días sucesivos.

Nosotros vamos a considerar brevemente el punto de la responsabilidad por lo ocurrido. Todos los que asumen una posición de poder tienen una gran responsabilidad por el resultado de su gestión. Es algo que debe enfatizarse, lo peor que puede pasar es que se le quite el valor correspondiente. Esto lo digo porque existe la tendencia a restarle importancia, en medio de un contexto en el cual se dice que el hecho en cuestión “está politizado”. Cuando se dice que algo “está politizado” se entiende implícitamente que no importa lo ocurrido; no es relevante si se actuó bien o mal, lo que interesa es el impacto político de los acontecimientos. Los funcionarios ven como su responsabilidad desaparece,  reciben el apoyo incondicional de sus jefes y de sus partidos independientemente  de lo que hayan hecho o dejado de hacer. Correlativamente los ciudadanos se dan cuenta de que están en la indefensión,  porque todo se transforma en parte de un trasunto electoral o de poder que en nada beneficia al colectivo afectado.

Los ciudadanos tenemos que aprender que es imprescindible preservar el valor de la idea de responsabilidad  del funcionario, que tiene bases legales y morales. Es decir, quien   no cumpla con las obligaciones inherentes a su cargo debe asumir las consecuencias. El colectivo – que somos todos- debe ser protegido y tiene derecho a reclamar.

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