Universidad y dictadura
Alexander López
Hace unos meses me correspondió
ser jurado de una tesis de postgrado sobre la universidad en tiempos de
dictadura; se refería específicamente al gobierno militar entre 1948 y 1958. Felicité
al autor, le dije que escribir sobre ese tema es complicado; se corre el riesgo
de tocar intereses o creencias persistentes aunque muy pocos tienen referencias
positivas. Esto le otorga valor al trabajo. Es un asunto que afecta
emocionalmente a quienes vivieron la
época y a quienes por otros medios saben lo que representó ese tiempo.
Ciertamente los integrantes del jurado nos hicimos eco de memorias
especialmente lacerantes. Sin embargo, es
justo reconocer que la polémica se alimenta también de la opinión de quienes
por una u otra razón apoyan la dictadura.
Un rasgo sobresaliente de la universidad venezolana
durante esos años se puede resumir con
estas frases: “Declara que tu interés es exclusivamente el conocimiento
objetivo. Puedes vivir y trabajar mientras no te involucres con los temas de la
sociedad, no critiques, no digas nada.
No te arriesgues. Si aceptas estas premisas puedes permanecer y hasta prosperar
en paz”. Pero ¿cómo concebir una
universidad sin crítica, sin compromiso?
Estamos de acuerdo con que
la función universitaria se define a parir del conocimiento. Eso ha sido así
históricamente. Sin embargo, la crítica y la atención a los problemas de la
sociedad se basan en hechos reconocidos
colectivamente. No son cualidades que deben su existencia y persistencia a disposiciones
legales (aunque desde luego estas existen). En América Latina la fuerza política y la autonomía, dos
aspectos ligados, son construcciones sociales: consisten en una imagen pública
que conlleva la aceptación implícita de que la voz crítica es una parte esencial
de las universidades. Las instituciones tienen que ser autónomas para
poder cumplir su misión.
Frente a los arrebatos
dictatoriales -que pueden venir tanto de
gobiernos de izquierda como de derecha- los universitarios continuamente
reafirman su convicción de que es inadmisible el avasallamiento aunque se proclame
que es para el bien del pueblo. Siempre oculta una amenaza muy grave para toda la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario