Alexander López
Hace pocas semanas se habló mucho del video "Caracas ciudad de despedidas" que
presenta las opiniones de jóvenes venezolanos que ante los problemas del país
se planteaban el tema de irse o quedarse. Se produjo un revuelo por diversos
motivos. Creo que lo más importante es cómo perciben esos muchachos una
sociedad que limita sus vidas. Cuando opinan así es porque no quieren formar
parte de una generación perdida. Los apoyo abiertamente porque considero que hacen bien al decir lo que piensan. Y porque tocan un tema que todos sabemos que es importante aunque guardemos silencio.
Hace algunos años experimenté una extrañeza parecida, cuando al empezar el primer semestre pregunté
a los alumnos por qué habían decidido estudiar la carrera. Me impactó uno que
dijo que ingresó a la Universidad para luego irse a vivir a Alemania. Las
respuestas son diversas y algunos estudiantes pueden mencionar postgrados en el exterior; pero era la primera
vez que alguien reconocía que su meta era irse del país. Lo comenté con varios
colegas en una reunión departamental. Uno de los profesores opinó que si era
una tendencia se justificaría cobrar un impuesto a aquellos graduados que
decidieran emigrar, debido a la inversión realizada por el Estado.
No estoy de acuerdo con
medidas restrictivas como la mencionada ni mucho menos con condenar a
quienes decidan irse a otros lugares en la búsqueda de oportunidades. Tenemos
que reconocer que la participación en la sociedad global es una realidad y los
jóvenes de hoy tienen frente a si muchos recursos que eventualmente pueden
aprovechar si cuentan con la formación apropiada. La educación debe formar ciudadanos
venezolanos, pero también ciudadanos globales.
La solución aparecerá cuando nuestra sociedad de
respuestas a los grandes temas que limitan la vida de los jóvenes y en realidad
la vida de todos los habitantes del país, como la inseguridad, el desempleo, los
bajos salarios, la informalidad, la falta de viviendas, el deterioro
institucional, la desmejora de los servicios públicos, el irrespeto a derechos
fundamentales, entre otros. Queremos y podemos vivir en una Venezuela que sea
un polo de atracción para los venezolanos y para quienes desde cualquier lugar
del globo deseen compartir una posibilidad de progreso y bienestar.
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